Nuestro equipo: Chus Ruíz

Nuestro equipo: Chus Ruíz

Tercera Actividad, Chus Ruíz

Basta ver la fotografía, para darse cuenta de su carácter afable y risueño. Sí, Chus siempre está sonriendo y esa alegría suya se contagia con facilidad tanto al equipo como a los residentes. Es una de las veteranas de nuestro centro de Aguilar de Campoo. Si Tercera Actividad abría sus puertas en la villa galletera en junio de 2001, Chus llegaba unos meses más tarde, en agosto.

“20 años ya, ¡figúrate!”, comenta, “llegué de correturnos, hacía mañana, tarde o noche, en función de las circunstancias”, recuerda y nos comenta que le impresionó mucho lo grande que era el edificio. “Yo no estaba acostumbrada a trabajar en espacios así y el primer día no era capaz de encontrar ni el vestuario para poder cambiarme y regresar a casa”, cuenta riendo.

Muy pronto el buen hacer de Chus y el resto de equipo consiguieron que las salas de Tercera Actividad fueran llenándose de personas y que el centro fuese creciendo. “A los pocos meses de entrar me hicieron un contrato a jornada completa y después indefinido”. Forma parte, desde entonces, del equipo de atención directa, auxiliares de enfermería y gerocultoras.

Ellas son, posiblemente, quienes tienen un trato más directo, cercano y habitual con los mayores. ¿Su día a día? Un no parar. “Lo primero que hago cuando llego es ayudarles a asearse, vestirse y levantarse”, explica. “También les ayudamos con el desayuno y, cómo no, nos ocupamos de mantener limpias y ordenadas sus habitaciones, además de acompañarles al bajar o subir a las diferentes zonas de la residencia para participar en las actividades que organizamos o para que puedan reunirse con sus familias”.

¿Lo qué más valora de su trabajo? Los pequeños detalles y las sonrisas o gestos que le brindan cada día los residentes, especialmente, quienes más dificultades tienen para comunicarse. “Uno de ellos que apenas puede hablar, cada vez que me ve entrar por las mañanas, dice “mira, ya está aquí la Marichu” y esboza una sonrisa. Eso para mí, es el mejor agradecimiento o premio que pueden darme”. Y es que, como suele decirse, cada persona recibe de los otros aquello que da y Chus no escatima cariño, simpatía y paciencia hacia quienes la rodean.