No hay edades, sino experiencias: Toño, el hombre de sonrisa eterna

No hay edades, sino experiencias: Toño, el hombre de sonrisa eterna

Siempre risueño, atento, jovial y participativo. Así es José Antonio o Toño, como le conocen en Tercera Actividad Aguilar. Natural de Barrio de Santa María, siguiendo la tradición familiar, trabajó en Iberdrola como electricista. Nos espera en su habitación mientras escucha la radio. Sobre la cama, en perfecto orden: un periódico, el mando a distancia de la televisión y un libro, que definen algunas de sus aficiones.

“Toda mi familia trabajó en Iberdrola”, recuerda, “yo estuve allí 40 años” y muestra orgulloso un reloj de oro que la compañía le regaló por su dedicación y esfuerzo para conmemorar esas cuatro décadas de entrega. “Llevaba una cuadrilla y nos dedicábamos a montar las líneas eléctricas por los pueblos de Valladolid, en una ocasión, salvé a un compañero que se acercó al transformador y sufrió una descarga”. Allí, precisamente, en la capital, conoció a su mujer Tarsi, a quien recuerda con mucho cariño.

Ella también era natural de Barrio de Santa María, pero asegura Toño que se encontraron en Valladolid. Tarsi era profesora de piano, daba clases en casa y también tocaba para él, “¡menudo lujo poder escucharla así!”. “Nos llevábamos extraordinariamente bien”, comenta, “era una chica que se hacía fácil con todo el mundo”. Hicieron muchos viajes juntos, Toño recuerda especialmente sus vacaciones en Torrevieja, donde conocieron a María Jesús Grados, la famosa cantante siempre inseparable de su acordeón.  “Ïbamos al sitio donde actuaba y era muy simpática”. Otro viaje entrañable fue su crucero de más de un mes por el mar Mediterráneo, “tuvimos que ir hasta Barcelona para embarcar”.

Y así, juntos, llegaron en 2015 a Tercera Actividad Aguilar. Ella en silla de ruedas y él conduciendo un Opel Vectra, que conservó durante algunos años y que le servía para acercarse a Aguilar de Campoo o a su pueblo. “¿Sabes dónde iba mucho? A La Cantina de Salinas de Pisuerga”. No nos extraña, porque el sitio sigue abierto y, sin duda, es un buen lugar para charlar con amigos, echar la partida, tomar una cervecita o un vino al lado del río o disfrutar de un buen partido de fútbol.

Esa es otra de sus grandes aficiones: el fútbol. Aún es socio del Real Valladolid y, tiene un palco en el estadio, aunque ya no lo frecuente y se conforme con escuchar los partidos por la radio. “No sabes todo lo que he sufrido yo con el fútbol” y sigue haciéndolo porque esta temporada su equipo vuelve a luchar por salvarse del descenso a segunda división. Eso sí, para compensar, también se confiesa forofo del Real Madrid.

Ahora comenta los partidos con otros amigos de Tercera Actividad. Disfruta charlando y participando en todas y cada una de las actividades que se realizan en el centro, ya sea gimnasia, baile, pintura o canciones. Con su semblante siempre risueño y su carácter amable, transmite vida y alegría allá por dónde va. Como suele ocurrir en estos casos, es extremadamente difícil verle enfadado, pero, ojo, si ocurre, aléjense, porque carácter no le falta. ¿Echa algo de menos? Una cosa, a su mujer, Tarsi, pero le queda, eso sí, el cariño de sus hermanos, cuñados y sobrinos que están constantemente pendientes de él, como merece.