
Esta semana hemos cerrado el programa “Nuestros Mayores Viajeros” con una salida a un pueblo muy especial y querido: Calahorra de Boedo. Como veis, nos acogieron con los brazos abiertos.
Logramos reunir a más de una veintena de personas entre residentes, familiares, voluntarios y equipo técnico. Nos recibieron el alcalde, los vecinos y, cómo no, nuestras compañeras del servicio de asistencia a domicilio.
Con tan maravillosos guías, recorrimos la iglesia de Nuestra Señora de las Candelas y, sí, entramos al interior para disfrutar de su famosa y singular pila bautismal románica.
Después continuamos el paseo por las calles del pueblo hasta llegar a la ermita de San Roque. Y, bueno, algunos de nuestros residentes como José o Carmina se reencontraron con algunas de las vecinas del pueblo. Otros como Felipa y Floren hicieron nuevas amistades. Mercedes y Josefa descubrieron las preciosas casas y patios calagurritanos. Manuela y Estefanía comprendieron que la alegría de envejecer activamente es algo compartido.
Como colofón, nos juntamos en la sala multiusos para merendar y dar un poco “la nota”. Mateo nos deleitó con la guitarra, y su bisabuela Josefa nos cantó la canción dedicada a la tortilla de patata con una pequeña adaptación. Sin duda, una fiesta inolvidable, en la que no faltó de nada. GRACIAS



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