Alzheimer

Esta semana hemos celebrado el Día Mundial del Alzheimer. Solo quienes conviven con esta enfermedad saben lo que es y lo que se siente. Quizá, por eso, como liberación y agradecimiento, una de las personas que trabajan a diario en nuestro centros Tercera Actividad, ha querido compartir esta carta a su padre, diagnosticado de Alzheimer. Es también un reconocimiento a las personas cuidadoras. GRACIAS.

“Hey, solo pienso en ti. Juntos de la mano, se les ve por el jardín. No puede haber nadie en este mundo tan feliz. Hey, solo pienso en ti”.

Qué canción más bonita y qué maravilla compartirla contigo ayer en un concierto tributo de Víctor Manuel con motivo de las fiestas patronales de nuestro pueblo. Recuerdo que nos cogimos de la mano; me miraste, me sonreíste y disfrutamos de una de las canciones que más te gustan. Me repetiste unas veinte veces: ¡qué bonita!.

Lo mismo que haces cuando te pongo en el coche alguna canción de Albert Hammond o cuando escuchamos en casa “Santander, la marinera”, mientras fortaleces tus piernas en el pedaleador que te regaló una chica, mejor dicho, mi chica. Sí, esa que te hace sonreír y bailar cada vez que la ves. O cuando escuchamos “Viento del norte”, y cantamos juntos, bueno, yo canto, o lo intento, y tú me diriges con tus manos, al compás de  “quiero saltar de la rama de un roble, gritar tu nombre y echar a volar. Tengo la fuerza del viento del norte. Y esa bravura que viene del mar”.

Tú eres como la canción: fuerte, bravo y libre. Aquí estamos todos, en casa, organizados y luchando, para que sigas siendo así. Pero, coincidirás conmigo en que, si tenemos una luchadora en casa, esa es mi madre, tu mujer. Cómo te cuida, cómo te quiere. Os estaré siempre agradecido por mostrarme, ahora más que nunca, lo que verdaderamente significa la palabra AMOR. Sí, así con mayúsculas, eso que nunca nos falta en casa: el afecto, cuando te abraza; el cariño, cuando te mira; la alegría, cuando te sonríe siempre que la intentas imitar.

Ella es una GRAN CUIDADORA, no solo de ti, sino de todos. Tenemos que lograr que no se sienta sola. Te prometo una cosa: si algún día tú no puedes seguir acompañándola cómo lo haces, seguiremos con ella. Tú has transformado nuestras vidas, y, entre todos, estamos consiguiendo que nuestros proyectos de vida confluyan, qué reto más difícil!, ¿verdad? Pero, qué maravilla contar con personas tan buenas a nuestro alrededor, que nos permiten entrar en sus vidas y se meten en la nuestra con un único interés: CUIDARNOS.

Otra cosa que me has recordado en los últimos años es lo bonito que es eso de cuidarte. Siempre con apoyos, claro.  Qué importantes son los pequeños, pero a su vez grandísimos momentos que paso contigo. Qué feliz me hace afeitarte y que me digas eso de “qué bien”. Cuando arreglamos el jardín o hacemos alguna “ñapa”, me miras, me sonríes y, aunque no sabes cómo decírmelo, sé que te sientes profundamente orgulloso de mí.

Cómo me gusta que vayamos a recoger manzanas a tu pueblo. Aunque ya no las puedes hincar el diente como hacías antes. Las preparamos en compota pensando en ti. Porque cuando las comemos, vamos recorriendo en tu frágil memoria las calles, el río y los momentos de tu pueblo natal. Ese que has querido y que ahora, aunque de otra manera, sigues queriendo tanto. Me demuestras cada día que lo importante no es tanto lo que dice la memoria, sino lo que sentimos en el corazón.

Y mi corazón me dice que quiero seguir a tu lado, seguir caminando juntos. Quiero seguir viéndote y sintiéndote en calma, seguro. Pero, sobre todo, lo que quiero es que tú y tu cuidadora principal, la mujer de tu vida, mi madre, os sigáis sintiendo apoyados y queridos. Bueno, ya acabo. Para terminar recuerda como empecé esta carta: “juntos de la mano”. Quiero que sea siempre así, que sepas que “no puede haber nadie en este mundo tan feliz…” cuando estoy contigo y con todas las personas que te cuidamos. Un abrazo papá.

A quienes cuidan de personas con Alzheimer: gracias, fuerza y todo mi apoyo. Espero que podáis seguir sintiendo y dando mucho amor, sólo vosotros y vosotras sabéis a lo que me refiero.