Agosto ha sido un mes de experiencias, reencuentros y descubrimientos para “Nuestros Mayores Viajeros”.

Desde nuestro centro de Aguilar de Campoo, han visitado las localidades palentinas de Quintanilla de las Torres y Villanueva de Henares y la cántabra de Mataporquera.

En Quintanilla de las Torres nos recibieron por todo lo alto y no es para menos, ya que llegamos acompañados por uno de sus más ilustres y queridos vecinos, Pedro. Su mujer, amigos y vecinos nos agasajaron con una rica merienda, a base de refrescos, bizcochos y un exquisito chocolate elaborado por Viri, famoso en todo el pueblo. Después de la merienda, nos dimos un paseo por el pueblo, recorriendo sus preciosas calles y visitando la iglesia, donde ya estaban preparados San Roque y Nuestra Señora, para las fiestas patronales. No faltaron las risas, las canciones, el baile y las jotas con residentes, trabajadores y familias.

Otro de nuestros destinos fue la frontera entre Cantabria y Palencia, donde visitamos Mataporquera y Villanueva de Henares. En el primer pueblo, Esther, Rosa y Carmina nos explicaron la historia de este enclave con gran tradición ferroviaria y cementera. Aquí, durante cuatro décadas Esther regentó una carnicería, de la que guarda muy buenos recuerdos. Después de darnos un paseo por la plaza, las más de 40 personas que componíamos el grupo nos dirigimos al pueblo de dos de nuestros residentes: Lines y Tori, Villanueva de Henares. Un lugar precioso, con mucho encanto, enclavado en un entorno privilegiado. Aunque, sin duda, lo más importante fue descubrir la cordialidad y simpatía de sus habitantes, que nos recibieron con los brazos abiertos y nos obsequiaron con una agradable merienda, con galletas caseras y quesadas incluidas. Como siempre, una experiencia inolvidable.