No hay edades, sino experiencias: Pilar, ternura y amor por sus nietos

No hay edades, sino experiencias: Pilar, ternura y amor por sus nietos

Sus ojos de un gris azulado irradian ternura. A punto de cumplir 100 años, Pilar lleva uno viviendo en Tercera Actividad Aguilar. Natural de Barrio de San Pedro, en Becerril del Carpio, tiene tres hijos, cinco nietos y un biznieto que son, según ella misma explica, “lo que más quiero”.

“¿Qué te voy a contar yo, hija?”, es su recibimiento hacia mi persona. Trae consigo los dibujos que ha estado coloreando en el taller con la animadora sociocultural. “No me quedan muy bien, pero me entretengo”, dice.  A veces, le cuesta recordar el día a día, pero, guarda buena memoria de instantes, de momentos y fechas muy concretas.

Por ejemplo, su cumpleaños el 6 de noviembre o el día que se casó, 29 de abril, “tenía 28 años, era muy mayor para aquella época”, cuenta. A su marido, Abilio, lo conocía de toda la vida, “nos criamos juntos”, como quien dice.  Tuvieron tres hijos, Montse, Alicia y Miguel Ángel, “él quería un niño a toda costa”, recuerda. Y también que ella se ocupó de cuidarlos y de ayudar a su marido en el campo, en “la tierra, cavé mucho, mucho”, susurra con nostalgia.

Pilar mira los dibujos que ha coloreado con la animadora sociocultural de Tercera Actividad Aguilar

No olvida tampoco a su hermana Oliva, con quien más jugaba, “íbamos juntas a todas partes, ella se casó con un hermano de Abilio”. Y lo que más recuerda y quiere, sus nietos, “tengo cinco, son más salaos”. Uno de ellos, Iván, estuvo con ella en Becerril cuando era crío, “le encantaba estar conmigo, jugaba, cavaba y hacía puentes con la tierra, ya ves, se entretenía con cualquier cosa el chiquillo”.

Ahora le llaman de vez en cuando, la visitan y le envían fotos a través de la aplicación Famileo, “me encanta verlos: abuelita Pilar, abuelita Pilar”, me dicen, “ellos sí me quieren”. Ellos, sus hijos y todo el equipo de Tercera Actividad Aguilar. Es imposible no quererla. Siempre atenta, amable, tranquila y paciente. Irradia ternura, sabiduría, experiencia y serenidad, aunque tras su mirada clara, transparente, se vislumbra también una mujer fuerte y con carácter. Una mujer que ha vivido casi siglo. Ahí es nada…