
El 3 de junio de 2001 abría sus puertas en Aguilar de Campoo, Tercera Actividad, nuestro centro de atención a personas mayores y/o dependientes. Para celebrar tan señalada fecha, hemos querido rendir un emotivo homenaje al equipo del centro, que lleva un cuarto de siglo, cuidando desde la cercanía, la profesionalidad y la empatía. Un tiempo en el que han atendido a más de un millar de personas y han formado a casi 200.
El refectorio del monasterio de Santa María la Real acogía el evento homenaje al equipo de Tercera Actividad. El encuentro contó con la presencia de la directora de proyectos de la Fundación, Natalia Serrano y el director de Tercera Actividad, Alejandro Serrano y congregó a buena parte de la plantilla del centro.
Además, recibieron un mensaje de nuestro presidente, Ignacio Fernández Sobrino, quien aunque no puedo estar presencialmente, les envío un vídeo, en el que destacaba, el orgullo del patronato y el equipo directivo por “el magnífico plantel de profesionales que compone Tercera Actividad, que garantizan la calidad y calidez en la atención”. Agradecía, igualmente, la confianza depositada por familiares y residentes a lo largo de los años.
“Siempre hemos procurado que las personas a quienes cuidamos se sientan como en casa”, explicaba Alejandro Serrano, director de Tercera Actividad. “Cuidamos desde la cercanía y el respeto, ofreciéndoles cariño y una escucha activa y fomentando la participación e implicación de los familiares. Nuestro objetivo es que sigan sintiéndose activos y útiles, porque lo son”.
Profesionalidad y compromiso
En esa línea de acción se han organizado la conmemoración de su vigésimo quinto aniversario, en el que han contado con las familias, pero también con su red de voluntariado. “Hemos querido tener un reconocimiento especial a parte de nuestro equipo, a personas que llevan más de 15 años trabajando en el centro”.
Sin duda, esta es una de las cosas que hacen que Tercera Actividad, sea como una gran familia: la estabilidad de su plantilla. Algo que destacaba la directora de proyectos de la Fundación, Natalia Serrano, quien también incidía en que la metodología y buen hacer del centro de Aguilar de Campoo han servido de referencia y guía a otras iniciativas y proyectos de la entidad e incluso, permitieron la apertura de un segundo centro con la misma filosofía en Valdelafuente, León.
Actualmente, de las más de 50 personas que trabajan a diario en el centro, 12 llevan más de una década. Personas, como Natalia García, trabajadora social, un ejemplo de entrega, rigor y profesionalidad; Javier García, que lleva casi toda la vida vinculada a la Fundación Santa María la Real, como responsable de mantenimiento del centro; Marta Zapata, enfermera; Rosa González, del equipo de cocina; Amelia Arto, la animadora sociocultural del centro; Sonia García, terapeuta ocupacional y, junto a ellos, las profesionales del equipo de gerocultores Charo Merino, Marina Roldán, Begoña Redondo, Raquel Narganes, Chus Ruíz y Lourdes Abad. Mujeres, en su mayoría, cuya simpatía, cariño, dedicación y compromiso son, sin duda, el principal valor de Tercera Actividad y que recibieron el aplauso y el reconocimiento de sus compañeros.
Mucho más que una residencia
“Somos personas que cuidan de otras personas”, comenta Alejandro, “parece una obviedad, pero no lo es, es lo que nos define, pasamos muchas horas aquí y conocemos a cada residente por su nombre, sabemos qué es lo que les gusta, con qué disfrutan, cómo se sienten, qué esperan en cada momento y procuramos ayudarles a conseguirlo”. No solo eso, desde Tercera Actividad, también han formado a lo largo de estos años a casi 200 profesionales, a través del programa mixto de “atención sociosanitaria a personas dependientes en instituciones sociales”. Gran parte del alumnado trabaja hoy en el centro.
En 2022 comenzaron a prestar servicios de atención a domicilio, tanto en Aguilar de Campoo como en localidades cercanas. Ofrecen acompañamiento, fisioterapia e incluso comida a domicilio. Han atendido ya a casi 150 personas. El buen funcionamiento del servicio y la demanda que ha generado en el entorno ha logrado que cuenten ya con dos fisioterapeutas en plantilla. “No hay más, porque no encontramos”, sonríe Alejandro. Fueron, además, uno de los primeros centros de la provincia en conseguir la certificación de calidad ISO9001, que mantienen hasta hoy.

Además, gracias al esfuerzo y a la formación continua del equipo, han logrado convertirse en un centro libre de sujeciones y gestionan el único centro de día con el que cuenta Aguilar de Campoo. Por si esto fuera poco puesto en marcha programas como “Repuebla Calahorra”, en Calahorra de Boedo, donde siguen colaborando y trabajando codo con codo con el ayuntamiento para mejorar la calidad de vida de los habitantes de la localidad, promoviendo un envejecimiento activo.
“Somos parte de la Fundación Santa María la Real”, apunta Alejandro, “y, como tal, tenemos claro que las personas son nuestro mayor patrimonio, el más valioso y el que más debemos cuidar”. Por ello el refectorio del monasterio de Santa María la Real se convirtió en el escenario perfecto para celebrar este homenaje que se cerró con la actuación musical de Roberto y Noelia González, familiares de dos de las residentes que han pasado por Tercera Actividad estos años, acompañados por Ángela Soria Calderón, fisioterapeuta del centro.






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